El concepto de la socialización profesional encapsula el proceso multifactorial de aprendizaje mediante el cual una persona llega a ser parte de una profesión. Luego de caracterizar su origen en las esferas de la sociología y la psicología social, a través del corpus de este artículo se analiza su desarrollo histórico-conceptual, y se reflexiona en torno a cómo el concepto de socialización profesional provee distintas formas de aproximarse y entender el aprendizaje y la formación profesional en enfermería. En este cometido, se plantean ideas y preguntas para la reflexión que pretenden abrir nuevas discusiones en el ámbito de la educación profesional y orientar futuras acciones investigativas.
The concept of professional socialisation encapsulates the multifactorial process of learning whereby a person becomes part of a profession. After characterising its origin in the spheres of sociology and social psychology, through the corpus of this article, its historical-conceptual de-velopment is analysed, and we reflect on how the concept of professional socialisation provides different ways to approach and understand professional learning and nursing education. In so doing, ideas and reflexive questions are posed, aiming at opening new discussions in the domain of professional education and orientating future research endeavours.
El concepto de la socialización profesional (SP) encapsula el proceso multifactorial de aprendizaje mediante el cual una persona llega a ser parte de una profesión (
Como lo sugiere el término, la SP se encuentra subsumida en la idea más elemental de socialización humana. El concepto de socialización ha sido generalmente descrito en las arenas de la sociología y psicología social como un proceso vitalicio mediante el cual una persona aprende a ser parte de la sociedad, internalizando normas y desempeñando roles específicos en su interrelación con otras personas (
Desde su génesis conceptual y su consolidación como tópico de investigación académico en la mitad del siglo XX, las profesiones de salud han estado en el centro de los estudios sobre SP. Por ejemplo, la disciplina de la sociología de las profesiones (una rama formal de la sociología) ha concentrado sus análisis en la medicina y la enfermería con trabajos como los de
Dicho lo anterior, en la
Autores y fecha
Título
Contribuciones claves
The student-physician: introductory studies in the sociology of medical education
Adoptando un enfoque funcionalista, establece el llamado modelo inductivo o normativo de socialización. Se enfoca primariamente en el sistema de educación profesional. Aquí los estudiantes socializan en la profesión en tanto adquieren la cultura profesional institucionalizada. “Enculturación” aparece como sinónimo de socialización.
Boys in white: student culture in Medical School
Este estudio, adoptando una aproximación interaccionista, establece el llamado modelo reactivo o situacional de socialización. Se centra en los estudiantes y señala que su comportamiento no se explica solo por la adquisición unidireccional de normas, valores y conocimiento sino por sus negociaciones con las exigencias institucionales.
From student to nurse: a longitudinal study of socialization
Como un puente entre el enfoque inductivo y reactivo, realza la idea de socialización como un proceso no lineal y multidimensional. Como tal, incorpora la idea de sentido de pertenencia ocupacional, el rol de la motivación, y la necesidad de una mirada psicosocial más amplia para obtener una mejor comprensión del fenómeno.
The nurse’s quest for a professional identity
Fundamentado en teoría psicológica social, provee un modelo de socialización en cuatro etapas de acuerdo al nivel de dependencia del estudiante a factores externos. Se destaca el rol de la adquisición y expresión de ideales profesionales y una etapa de resistencia o cuestionamiento reflexivo que permite a los estudiantes moverse desde la pasividad a la proactividad, alcanzando finalmente la autonomía.
Learning and working: the occupational socialization of nurses
Incorpora en la enfermería la noción sociológica de segmentación, señalando que los estudiantes aprenden distintas facciones de la enfermería que poseen distintos ethos y, por lo tanto, promueven una versión distinta de la profesión. La socialización se entiende como un proceso donde los estudiantes se mueven relacional y reflexivamente, aprendiendo a reconocer cuándo cada segmento profesional es más apropiado.
Undergraduate socialization: a conceptual approach
Uno de los primeros esfuerzos en proveer un marco conceptual exhaustivo de la SP. Buscando una aproximación más integrativa, es un estudio que “se construye tanto desde concepciones psicológicas como de estructura social” (
How students experience professional socialisation
Con un enfoque relacional, la SP resulta de un proceso intrincado y dinámico mediante el cual los estudiantes constantemente repiensan y reconstruyen sus esquemas mentales. Esto emerge de encuentros dialógicos con experiencias pasadas, la provisión de valores e ideales nuevos y la práctica reflexiva en relación con otros y con sus identidades.
Primero, el desarrollo conceptual de la SP ha estado entrelazado con el desarrollo de la teoría social. Los dos primeros ejemplos en la tabla, considerados trabajos pioneros en la SP, son ilustrativos de lo anterior en tanto emergieron desde dos distintivas escuelas de pensamiento social (funcionalista e interaccionista, respectivamente). Segundo, el entrelazamiento con la teoría social ha conllevado un giro gradual en la caracterización de la SP desde una mirada pasiva y normativa del aprendizaje a una proactiva e interactiva con el medio. La incorporación de la noción de agencia o de práctica reflexiva en los estudiantes, por ejemplo, es indicativo del abandono de un modelo determinista o lineal hacia uno interaccionista y no lineal; esto es, donde los estudiantes no son solamente receptores sino agentes participantes de la construcción de su aprendizaje del rol profesional (
Basado en el panorama presentado anteriormente, proponemos que el concepto de la SP provee hoy distintas formas de aproximarse y entender la enfermería en el ámbito de la formación profesional.
Desde sus albores, los estudios en SP han subrayado la importancia de la cultura profesional como un objeto de aprendizaje. Así, proponemos que una perspectiva de SP permite visualizar el aprendizaje profesional como un proceso donde el estudiante transita, en lenguaje etnográfico, de ser un
Desde un punto de vista curricular, por ejemplo, esto implicaría que la progresión de asignaturas podría bien orientarse en función a la transición
En línea con lo anterior, otro desafío surge cuando consideramos que son usualmente profesionales de enfermería quienes forman estudiantes de enfermería en la cultura de la enfermería. Nótese la reiteración. Esto, que tiene ciertamente una razón plausible de ser, plantea no obstante algunos desafíos, pues ¿no es acaso común que algunos rasgos propios de nuestra cultura pierdan visibilidad para nosotros como
Reflexividad cultural es entonces un mínimo necesario al planificar y desarrollar las actividades profesionales formativas. Esto es, los docentes requerimos examinar de manera constante y crítica los procesos y contenidos formativos desde la perspectiva novel de los estudiantes (
Finalmente, el argumento anterior es una razón para realzar el trabajo multidisciplinario dentro de unidades académicas, escuelas o departamentos de enfermería tradicionalmente monodisciplinares, permitiendo que profesionales con una visión más externa (aquí operando como
La evolución histórico-conceptual de la SP muestra el abandono de una aproximación puramente estructuralista (donde la primacía la tiene el contexto social del estudiante) o puramente voluntarista (donde la psicología o el mundo interno del estudiante es lo que prima) de la socialización. Esto nos lleva a repensar el aprendizaje y la formación profesional más bien como un fenómeno psicosocial. Dicho en terminología sociológica, la SP depende tanto de la estructura como de la agencia (
Para comprender este argumento, es importante señalar que los estudiantes socializan en la profesión no en un vacío, sino influenciados por las reglas, valores y patrones de conducta explícitos y tácitos de la institución en la que se adscriben. Esto podríamos enmarcarlo en el concepto de estructura, el cual encapsula, en términos generales, la existencia y potencial influencia del contexto sobre las acciones de los individuos (
Proponemos una aproximación psicosocial, donde toma relevancia tanto lo psicológico, interno e individual (es decir, lo agencial), como lo social, externo y circunstancial (es decir, lo estructural). En palabras más simples, en el proceso de aprendizaje profesional es tan importante “lo que está dentro de la persona”, como también lo que ocurre, en cierto modo, “fuera de la persona”. Planteamos, por lo tanto, que es menester poner atención no solo al mundo interno del estudiante, aunque de importancia insoslayable, sino también a las circunstancias que contextualizan las experiencias de aprendizaje. Por consiguiente, en la práctica investigativa, atención a la agencia, a la vivencia o la fenomenología de los estudiantes es relevante de explorar, así como también lo es la red de normas, valores, reputaciones u otros elementos culturales o derivados de la institución formadora que, no siendo de creación propia por los estudiantes, pueden condicionar sus vivencias.
Además, no solo argüimos por una perspectiva psicosocial, sino también una que es integrativa entre estos elementos. Con esto nos referimos a que, para entender el aprendizaje y la formación, es necesario que la agencia y estructura sean exploradas en su juego mutuo (
De lo anterior surgen algunas preguntas reflexivas e ideas: como formadores, ¿somos conscientes de cómo la cultura institucional que creamos o perpetuamos condiciona las experiencias de los estudiantes?, ¿estamos realizando esfuerzos investigativos para comprender no solo lo vivencial sino también lo estructural en la formación profesional? En términos investigativos, sugerimos que estudios futuros podrían beneficiarse de usar metodologías observacionales (p. ej. etnografía) para explorar aspectos más estructurales de la SP. A un nivel más paradigmático, futuras investigaciones se podrían beneficiar de enfoques ontológicos realistas (p. ej. realismo crítico) para explorar la influencia de las estructuras sociales en la agencia de los estudiantes. Finalmente, esta mirada del aprendizaje y la formación subraya la pertinencia de desarrollar investigación multidisciplinar (p. ej. en conjunción con la sociología o antropología) para explorar y comprender de una forma más profunda los aspectos socioculturales involucrados.
Finalmente, creemos que los estudios en SP nos aportan dos ingredientes claves que nos permiten ver el aprendizaje y la formación profesional como un fenómeno holístico. Primero, se ha señalado que la socialización en un rol profesional se enmarca en el proceso de socialización humana más ampliamente. En otras palabras, el aprendizaje profesional forma parte del continuo más general que corresponde a aprender a ser una persona en sociedad (
En segundo lugar, los estudios en SP señalan que el llegar a ser parte de una profesión no es un proceso determinado por la mera acumulación de un pool de técnicas y habilidades, sino un proceso complejo y profundo de aprendizaje y de construcción identitaria. En tal sentido, el “saber” de quien aprende es mucho más que la incorporación fragmentada de conocimientos teóricos. El saber se construye con las experiencias de las personas, sus motivaciones, emociones, creencias, el sentido que le otorga en su vida a lo que aprende y el destino que le atribuye a dicho saber. El aprendizaje profesional, entonces, se constituye en un fenómeno complejo, que trasciende a lo solamente intelectual o cognitivo y que involucra a la persona completa (
En base a lo anterior, se plantean las siguientes preguntas reflexivas: ¿consideramos el pasado, presente y futuro del estudiante al diseñar y ejecutar las acciones formativas?, ¿existen, por ejemplo, espacios intencionados para indagar sobre las experiencias previas y las expectativas del estudiante al enfrentarse a determinados espacios de aprendizaje? Por otro lado, pensando en la integralidad del aprendizaje, y dado que la formación profesional se enmarca particularmente en el cuidado de las personas, ¿reconocemos al estudiante integralmente como persona tejiendo saberes en todo su esplendor a lo largo de su formación?, ¿estamos generando relaciones de cuidado mutuo entre formadores y estudiantes? Así, proponemos que una perspectiva de SP nos permite aproximarnos al aprendizaje y a la formación profesional con una mirada más holística y humanizada, lo que contribuiría a que los estudiantes aprendan a cuidar sintiéndose a su vez cuidados (
La SP es un fenómeno que amerita nuestra atención, tanto por su desarrollo histórico-conceptual, como por las ideas que provee para aproximarnos al aprendizaje y la formación profesional actual en enfermería con un lente crítico. En este artículo se han discutido tres aproximaciones particulares al aprendizaje y la formación profesional que emergen desde una mirada de SP. Primeramente, se ha destacado que el “volverse profesional de enfermería” es un proceso de aprendizaje cultural, requiriendo que la actividad docente sea autorreflexiva y facilite la transición de los estudiantes en su familiarización con lo nuevo y desconocido. También, se ha señalado que el socializar en la profesión es un proceso psicosocial y que, por consiguiente, debe ser explorado a través de la interacción agencia-estructura entre los estudiantes y las circunstancias sociales que enmarcan su aprendizaje en la institución formadora. Finalmente, se resalta que el aprendizaje y la formación profesional son un fenómeno holístico que no puede reducirse a lo solamente cognitivo, lo que resuena con los llamados a humanizar la docencia y realza la relacionalidad que subyace en el proceso formativo.
A lo largo de la argumentación, se han planteado diversas preguntas claves para reflexionar sobre nuestras prácticas docentes y orientar futuras investigaciones. Todo esto enfatiza que nuestra comprensión del aprendizaje y la formación profesional está en constante desarrollo y requiere, por lo tanto, un continuo proceso de reflexión y refinamiento.