Es un tema muy interesante que nos muestra que el dolor en la persona puede tener diferentes maneras de manejarlo, lo que nos presentan es algo que tenemos que reflexionar de manera individual como profesionales de enfermería que tanto tenemos la posibilidad de aplicarlo en nuestras instituciones de trabajo, sobre todo porque desafortunadamente el dolor es incapacitante independientemente del lugar del cuerpo en que se presente y en la persona que se presente.
Me parece interesante resaltar lo que el paciente puede trabajar para ayudar en el dolor persistente desde un abordaje multinodal, el problema es la necesidad de que el paciente adquiera un rol activo en su dolor, supone un reto. Enhorabuena por el trabajo presentado
Buenos días , me parece clave para los pacientes afrontar este tema que llena las consultas de medicina ,,,y carga al sistema con un gasto sanitario inmenso en farmacia , muchos profesionales y los propios pacientes solo creen en los fármacos , todo musa.
Enhorabuena por el trabajo. Es imprescindible el papel clave del ejercicio terapéutico, junto con intervenciones psicológicas y educativas para mejorar función y autoeficacia. Aunque algunas técnicas muestran beneficios modestos, su combinación e integración resultan más efectivas, especialmente en pacientes complejos. En conjunto, se refuerza la importancia de la adherencia, la dosificación y el seguimiento en los resultados clínicos así como la individualización de las diferentes intervenciones adaptadas a los pacientes y sus necesidades.
Interesante revisión, especialmente porque resalta que el manejo del dolor persistente requiere un enfoque activo donde el paciente participe en su propio proceso. Me pareció relevante que el ejercicio, la educación y el apoyo psicológico sean más efectivos cuando se combinan y se adaptan a cada persona. Como pregunta, ¿cuál de estas estrategias ha mostrado mejor adherencia en los pacientes a largo plazo?
El trabajo aporta un enfoque sólido al destacar el valor del afrontamiento activo y multimodal en el dolor persistente, subrayando que la combinación de ejercicio, educación y abordajes psicológicos, más que intervenciones aisladas, resulta clave para mejorar la funcionalidad, la adherencia y la calidad de vida del paciente
Me ha interesado especialmente que el afrontamiento activo del dolor se plantee como un enfoque multimodal, centrado más en mejorar función, autoeficacia y participación que en eliminar por completo el dolor. Me parece relevante que el ejercicio terapéutico aparezca como núcleo del manejo activo, lo que refuerza la necesidad de individualizar la intervención según las características, preferencias y barreras de cada paciente.
Como duda, me surge hasta qué punto la adherencia y la autoeficacia actúan como variables mediadoras del efecto de estos programas sobre la discapacidad y la calidad de vida. También me parece importante considerar cómo trasladar estos abordajes combinados a contextos clínicos con recursos limitados, donde la atención interdisciplinar no siempre está disponible.